Para quien no lo sepa,
CrunchyRoll es una página de transmisión legal gratuita de vídeo en Flash (a lo YouTube y semejantes) exclusiva para anime, que emite bajo consentimiento de las distribuidoras y de las televisiones japonesas, con la premisa de emitirse a partir del mismo día con subtítulos en inglés o en más idiomas.
El servicio de pago permite ver el último episodio de forma puntual y con calidad máxima. Con el servicio gratuito se tiene que esperar unos días y la calidad es media o baja, según la conexión del usuario. Cuenta mucho con la participación de los usuarios, y actualmente su comunidad es muy grande.
[opinión]
Sucede con CrunchyRoll que sus series están limitadas por países, a elección de las distribuidoras estadounidenses, y según licencias adquiridas.
En España no podemos ver casi nada, salvo algunas muy antiguas y otras muy recientes (recuerdo que pude verme un episodio de Eve no Jikan hace unos meses).
La iniciativa es excelente, y es un primer paso para que los otakus de fuera de Japón podamos sentirnos al mismo nivel que ellos. Pero claro, con las restricciones legales hemos topado. Y Shinji (el jefazo) no quiere cerrar el servicio tan pronto ni que deje de tener su parte gratuita.
Aún así, ha servido y servirá de ejemplo. La distribuidora Panini ha utilizado a
YouTube para emitir gratis Full Metal Alchemist Brotherhood en alta definición, en días de emisión en Japón, y con subtítulos en varios idiomas europeos (incluyendo castellano). No sé si han habido más casos como este.
Sí, vale. Los fansubs son la hostia, algunos se esfuerzan mucho y lo hacen todo gratis y por amor a la serie. Pero el marco legal es el marco legal. Y no hay que olvidar que los mangakas y los estudios de animación deben ganarse el pan y los yates. (Aunque para algo está el merchandising)
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